¿Qué indica el etiquetado frontal? ¿Cómo interpretarlo?

En los últimos años, las góndolas argentinas se llenaron de octógonos negros que parecen señales de tránsito: es el etiquetado frontal. Nació con la Ley N.° 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, con un objetivo directo: que al ver el envase, el consumidor entienda de forma clara y rápida cuándo un producto tiene cantidades excesivas de los nutrientes más asociados a enfermedades crónicas no transmisibles (hipertensión, obesidad, diabetes). La ley también busca promover la educación alimentaria en los colegios y regular la publicidad y venta de alimentos en kioscos escolares.
A diferencia de otros países, Argentina adoptó el sistema de perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS): si por su composición el alimento supera el umbral, lleva el octógono negro correspondiente. ¿Qué indica cada uno?
- Exceso en azúcares: 10% o más de las calorías provienen de azúcares agregados.
- Exceso en sodio: contenido de sal igual o superior a 1 mg/kcal o 300 mg cada 100 g.
- Exceso en grasas totales: 30% o más de las calorías provienen de grasas totales.
- Exceso en grasas saturadas: 10% o más de las calorías derivan de grasas saturadas.
- Exceso en calorías: aparece solo si el producto ya tiene otro sello de exceso, y avisa que tiene 275 kcal o más cada 100 g en sólidos (o ≥70 kcal en líquidos).
Además, la ley exige dos rectángulos si el producto contiene edulcorantes ("no recomendable en niños/as") o cafeína ("evitar en niños/as", muy común en colas o energizantes). Tener sellos no significa que esté prohibido comerlo: son una alerta que conviene contrastar con la lista de ingredientes y la tabla nutricional para sacar cada uno sus propias conclusiones, según su plan alimentario. Por eso es tan importante la educación alimentaria: le da a cada consumidor una herramienta real para comprar de forma inteligente.